¿Cómo explicar que San Martín tuvo todo para llevarse los tres puntos pero terminó pidiendo la hora? El punto que sumó tiene distintas sensaciones. Si se tiene en cuenta el buen trabajo que hizo en el primer tiempo, tiene gusto a poco y más aún si se tiene en cuenta que el empate llegó a través de una de las pocas distracciones defensivas. El "santo" no ganó porque se conformó con la mínima ventaja y cedió el terreno y el control de la pelota en el segundo tiempo.
En el arranque, con Héctor López como abanderado, el "santo" fue protagonista. La buena tarea del equipo visitante se fue diluyendo cuando Walter Cuder comenzó a tomar contacto con el balón y el trabajo de Daniel Carrasco en la contención iba perdiendo protagonismo. Cuando mejor estaba jugando el local, llegó la conquista de los "santos". Fue una jugada que Gustavo Ibáñez inició por la derecha, El "Súper Ratón" envió centro aéreo que superó la fallida salida del arquero Iván Baigorría y Gustavo Balvorín no perdonó. Hasta el final de la primera etapa, San Martín siguió manejando el trámite ante un adversario que no igualó porque el palo le devolvió un disparo de Diego Velázquez.
Cuando todo parecía indicar que el "santo" seguiría siendo el dueño del juego en los segundos 45 minutos, en forma inexplicable se retrasó en el campo de juego y dejó que Libertad, con más amor propio que fútbol, comenzara a inclinar la cancha.
La alarma se encendió cuando Diego Pave derribó en el área a Jonatan Lastra y cometió un claro penal que Velázquez lo desaprovechó al rematar desviado. A pesar del golpe anímico de haber desaprovechado esa chance, Libertad siguió buscando sobre el arco de los "santos". Esa constancia tuvo su premio cuando Aníbal Roldán, a pocos minutos del final, rubricó una excelente tarde, para establecer el 1 a 1 que destruyó el sueño del debut triunfal.
ESpecial MIguel Decima La gaceta.